Es más habitual preparar almejas a la marinera, sin embargo hoy hemos cambiado éstas por unos estupendos mejillones gallegos, siendo el resultado magnífico.
- 2 kg de mejillones.
- 1 cebolla grande.
- 2 dientes de ajo
- 1 ramita de perejil.
- 2 cucharadas de tomate frito.
- 1 cucharada de harina.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Un chorrito de vino blanco.
- Un poquito de pimentón con D.O.P. Pimentón de La Vera.
- 100 ml. de agua.
- 100 ml. de vino blanco.
Elaboración:
Limpiar bien los mejillones, desechando los que tengan la concha rota. A continuación los abriremos al vapor. Para ello pondremos la mezcla de agua y vino en una cazuela, echamos los mejillones, tapamos y dejamos unos minutos tapados hasta que se abran. A mí me gusta abrirlos en el Varoma de Thermomix, porque no llegan a tocar el líquido y se abren realmente al vapor. Para 2 kilos los tengo que hacer de dos veces, pero lo prefiero. Para ello pongo el agua y el vino en el vaso, el Varoma encima y cuando alcanza la temperatura, pongo los mejillones y en 8-10 minutos están abiertos.
Una vez abiertos, quitar las conchas y reservar los cuerpos. Colar el líquido de cocción y añadirlos a los cuerpos de los mejillones para que no se resequen mientras preparamos el resto de la receta.
Pelar la cebolla y los dientes de ajo. Picar la primera en juliana y los ajos en daditos pequeños. Sofreírlo en una cazuela al mínimo durante 10 minutos o hasta que la cebolla esté tierna. Espolvorear la harina y seguir cocinando durante un minuto removiendo con una cuchara de madera para que no se queme la harina porque amargaría.
Incorporar el tomate, el pimentón y un chorrito de vino blanco. Reducir durante unos 5 minutos.
A continuación añadir unos 300 ml del líquido resultante de abrir los mejillones. Antes de añadirlo probarlo, porque suele estar bastante salado y seguramente lo tendréis que rebajar con un poco de agua. Dejar cocer todo el conjunto durante unos 8 minutos, removiendo de vez en cuando.
Añadir los cuerpos de los mejillones y dejar un par de minutos a fuego muy suave para que nos queden jugosos.
Servirlos espolvoreados de un poquito de perejil fresco muy picadito.
Nota: Si los hacéis de un día para otro, o de la mañana a la noche estarán más tomados y más ricos. Si os gusta con un toque picante, podéis utilizar pimentón picante.


















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